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Hay una relación de amor-odio que nos acompaña durante toda nuestra vida, la relación con la comida. A todo el mundo le gusta comer, y el que diga que no miente, pero no siempre comer lo que queremos es beneficioso para nuestra salud, sobre todo en determinadas etapas de nuestra vida. En el post de hoy te hablamos sobre un estudio que relaciona la forma en la que nos alimentamos dependiendo de nuestra edad con el bienestar de nuestro cuerpo. Presta atención si quieres conocer las 7 edades del apetito.

La RAE define apetito como las ganas de comer, mientras que hambre como las ganas, pero también la necesidad de ingerir alimentos. Tenemos hambre cuando necesitamos comer, pero el apetito no depende exclusivamente de esa necesidad. Hay factores psicológicos, como por ejemplo ver una foto de comida muy apetecible. Seguramente si te mostramos una imagen de tu comida favorita empieces a salivar, aunque acabes de comer. En definitiva, muchas veces comemos sin hambre, dejándonos guiar solo por nuestro apetito, y esto puede repercutir en desórdenes alimenticios que nos provoquen problemas de salud.

Conocer cómo funciona nuestro apetito, puede ayudarnos a controlarlo. Pero el apetito no es invariable, cambia dependiendo de la etapa de la vida en la que nos encontremos. De hecho, un estudio científico sobre Efectos del estado de hambre en las respuestas del cerebro a las señales de alimentos a lo largo de la vida” revela que existen 7 edades del apetito y que  “comprender los mecanismos detrás de la regulación alimenticia en individuos sanos a lo largo de la vida puede ayudar a dilucidar los mecanismos subyacentes al consumo excesivo y ayudar al desarrollo de futuras estrategias de prevención de la obesidad”.  

Por estas fases pasará tu apetito a lo largo de tu vida:

Hasta los 10 años

La alimentación en la infancia es crucial, pues determina el tipo de alimentación que llevará la persona durante el resto de su vida. Cambiar los hábitos alimentarios es algo complicado, por lo que desde pequeños hay que educar a los niños en la alimentación, y sobre todo, en el consumo saludable. Se debe inculcar a los más pequeños que coman de todo, diferentes sabores y texturas, para que en su edad adulta no muestren reticencias al consumo de ciertos productos.

El entorno es crucial en estos casos. Los niños pequeños suelen imitar los hábitos de sus padres por lo que es importante que les vean comer sano y variado. El control de las porciones también es importante, aunque según el estudio no es recomendable obligarles a terminar toda la comida cuando no tienen más hambre, pues se pueden crear confusiones entre apetito y hambre, favoreciendo los casos de sobrepeso.

7 edades del apetito

De los 10 a los 20

La adolescencia y la pubertad es una época de cambios que en gran parte son propiciados por las hormonas. Los jóvenes están creciendo, madurando y para ello necesitan alimentarse. En esta época el control sobre las comidas disminuye, sobre todo en el final de la década y puede haber un desorden alimenticio mayor. Es en este momento cuando se producen las mayores deficiencias nutricionales. 

7 edades del apetito

De los 20 a los 30

En la tercera década vienen las curvas, y nunca mejor dicho. El estilo de vida de las personas cambia por completo en este periodo por lo que dichos cambios pueden producir un aumento de peso. Además en este momento, intentar bajar de peso es más complicado pues las señales que el cerebro envía cuando tiene hambre son mucho más intensas y es más difícil rechazar la comida, aunque solo se trate de apetito. 

Lo importante para revertir estos cambios en nuestro apetito es educar al paladar y desarrollar la saciedad. Si somos conscientes de cuando no tenemos hambre, podremos evitar el apetito y el consumo descontrolado de comida. Desde la investigación se recomienda aumentar el consumo de fibra y proteínas, pues son macronutrientes que aumentan el efecto saciante. 

De los 30 a los 40

En la edad adulta pueden ocurrir dos cosas, o que desarrollemos un apetito increíble, o que lo perdamos por completo, y esto es consecuencia de factores sociales como el estrés en el trabajo, la ansiedad por una vida ajetreada, etc. Para evitar estos cambios radicales, debemos modificar nuestros hábitos alimenticios, no solo en el entorno familiar, sino también en el laboral. 

Muchas personas que se encuentran en esta edad del apetito se ven obligadas a comer fuera de casa por motivos laborales. Comer en el trabajo puede ser un gran riesgo, ya que podemos recurrir a menús nada saludables, caterings que no tienen en cuenta las necesidades nutricionales de las personas, o lo que es peor, los sándwiches de las máquinas expendedoras.

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De los 40 a los 50

Lo que no se ha logrado antes de este periodo, es muy difícil de conseguir durante esta década. Cada vez somos más conscientes de la necesidad de llevar una dieta equilibrada y hacer ejercicio, pero también de que es muy complicado. Hay que prestar atención a los problemas de salud derivados de nuestra alimentación como el alto colesterol o la diabetes, pues es cuando salen a relucir. 

De los 50 a los 60

En esta etapa el apetito disminuye. Empezamos a consumir menos nutrientes de los que nuestro cuerpo necesita y esto se debe en parte a la menopausia. Tampoco realizamos ejercicio por lo que nuestra masa corporal disminuye. El consejo del estudio es aumentar el consumo de proteínas para satisfacer las necesidades nutritivas. 

A partir de los 60 años

En la última de las 7 edades del apetito nos encontramos con un cuerpo frágil que pierde peso debido a falta de hambre y apetito. Hay factores sociales como la falta de compañía, de recursos para ir a hacer la compra, etc. que pueden propiciar el no comer. Si queremos prolongar la esperanza de vida, debemos mantener una buena nutrición y aporte de energía mediante la comida. 

Chica trae desayuno mujer come fruta

Y tú, ¿en cuál de las 7 edades del apetito te encuentras? Déjanoslo en comentarios.